«¿Bailamos, princesa?»: la frase del mendigo que levantó a Valeria de su silla de ruedas
Un mendigo le tendió la mano a Valeria, una niña en silla de ruedas, y le dijo: «¿Bailamos, princesa?». Lo que pasó después conmovió a todo el pueblo.
Un mendigo le tendió la mano a Valeria, una niña en silla de ruedas, y le dijo: «¿Bailamos, princesa?». Lo que pasó después conmovió a todo el pueblo.
Los reclutas se burlaron de la teniente Marisol creyendo que no podría con la pesa. Lo que hizo después los dejó en silencio absoluto.
En el pabellón C de la prisión de San Isidro, las reclusas más jóvenes intentan obligar a doña Herminia, de 72 años, a limpiar lo que otras ensuciaron.
Una mujer rica se burla de una empleada y de un joven en silla de ruedas en el hotel Los Robles, sin imaginar la lección que recibirá.
Valeria reconoce en una fiesta infantil el aparato de luz roja que su madre llevaba antes de desaparecer. Al preguntar, todo cambia y las puertas se cierran.
En una fiesta exclusiva, el Patrón ofrece cincuenta mil dólares a quien meta la mano en una caja de hormigas gigantes. Un joven ayudante da un paso al frente.
En una fiesta bajo la lluvia, una mujer ofrece veinte mil dólares a quien meta la mano en una urna llena de sapos. Un joven se atreve y tiene un mensaje.
Una niña interrumpe la cena del hombre más temido del puerto y se sienta a su lado. Lo que ocurre después nadie lo esperaba en La Brasa del Puerto.
Una niña de cinco años advierte algo raro en el freno de la motoneta del millonario. Su niñera la escucha y descubre una trampa mortal.
Gonzalo sospecha de su esposa Marisol cuando ella usa perfume caro para ir al gimnasio. Lo que descubre cambiará su matrimonio para siempre.